miércoles, 9 de septiembre de 2026

martes, 8 de septiembre de 2026

Día 13: Navia-Ribadeo

Ha amanecido despejado, lo que me ha dado ánimos para pensar que la amenaza de lluvia se quedaría en eso.

Hoy es el día de Asturias pero da igual, a estas horas no hay un bar abierto para desayunar.

A 10 km, en La Caridad he podido desayunar con normalidad.

Continuando la ruta el sol ha desaparecido y el horizonte se va tornando gris. Además comienza a soplar aire en contra.

Dado que el Camino discurre zizageando la N-634 es bastante absurdo no seguir directamente por el arcén.

Así lo hago con el aire cada vez más fuerte hasta que ya he de abandonar la carretera y desviarme hacia Ribadeo por pistas asfaltadas y caminos.

Poco antes de las 12:00 estoy en el puente que cruza la ría del Eo y que separa Asturias de Galicia.

El viento es tan fuerte que no consigo mantener la bici recta por la estrecha pasarela, así que he tenido que recorrer a pie los 600 m de puente.

Finalmente, con la presencia de las primeras gitas de lluvia, he decidido dar por finalizada la etapa, habiéndo recorrido tan sólo 30 km.

La decisión ha sido un acierto pues ha continuado lloviendo toda la tarde.

sábado, 5 de septiembre de 2026

Día 10: La Isla-Deva

El albergue de La Isla es mitad turístico, mitad peregrino. Es evidente que hay mucha gente haciendo turismo low-cost.

El desayuno en la línea del albergue: cutre. Aún así hay meter algo al cuerpo.

Desayuno en Villaviciosa.

Jabalíes.

Casa Pepito.

Cuestas imposibles.

Albergue camping de Deva yo solo.

viernes, 4 de septiembre de 2026

Día 9: Pendueles-La Isla

Sobre las 7 me he levantado y bajado al comedor.

Desayuno, despedida de la gente con la que he pasado la noche, de las hospitaleras Anna, y Kelly, encantadoras, y he comenzado a dar pedales.

Bufones de Arenillas

Ribadesella y hamburguesa

Cuestas de piedras

Albergue que tienes que inscribirte en la tienda del pueblo, bastante cutre.



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jueves, 3 de septiembre de 2026

Día 8: Santillana del Mar-Pendueles

Hoy he dormido un poco más. La gente con la que he compartido habitación no son madrugadores.

A eso de las 7:30 he bajado al bar. Colacao y una tostada bastante pobre 5 euros. No vale eso, pero hay que cargar algo de energía para iniciar la jornada.

Añadir etapa

Final en el albergue de Pendueles "Aves de Paso", muy limpio y acogedor. Hay cena y desayuno. Lo regenta una señora holandesa, Anna, a la que ayuda una chica inglesa, Kelly.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Día 7: Güemes-Santillana del Mar

El día ha comenzado con el desayuno en el Albergue.

Tras vestirme y empaquetar y preparar la bici me he despedido del padre Ernesto. También me he despedido de Luis, que si no es cura, también lo parece.

Sin duda la experiencia en la cabaña del abuelo Peuto ha sido totalmente positiva y enriquecedora.

La mañana ha salido fresca, pero muy pronto, al afrontar las primeras pendientes he entrado en calor y me he quitado el cortavientos.

Gronze recomienda ir por la costa, ya que tiene unas vistas extraordinarias del Cantábrico desde los acantalidos.

Una vez más la deficiente señalización ha hecho que me pase un desvío, y cuando me he querido dar cuenta había hecho unos 500m en bajada, que me ha tocado volver a subir.

Cierto que las vistas son impresionantes, pero no menos cierto que el sendero por el que transcurre el camino es muy técnico.

Casi ciclable al 100 % para las dos primeras playas, e inciclable en la tercera.

El track te conduce a una playa. He perdido un rato buscando la salida, que se encuentra en el extremo opuesto y hay que subir una docena de escalones artesanales.

No creo que con marea alta se pueda alcanzar la salida. Para mayor penalidad, una vez coronado el tramo de escaleras, te encuentras una suerte de sendas cubierta por monte bajo de helecho y zarza por las que apenas pasa una persona.

Cualquier salida te conduce a un arenero de unos 100m de largo, pero en pendiente de al menos el 20%.

Un horror. El esfuerzo para superarlo ha sido inmenso. Por una parte se clavaba la bici en la arena, y por otra yo no podía traccionar. Del esfuerzo me he hecho daño en una rodilla que me ha ido molestando toda la tarde.

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martes, 1 de septiembre de 2026

Día 6: Castro Urdiales - Güemes

Hoy he dormido un poco peor. Había una pequeña tubería que pasaba a los pies de la tienda, y a veces la he notado a la altura de las pantorrillas. Aún así, he descansado lo suficiente para emprender la marcha con energía.

 El día se presenta gris, aunque no amenaza lluvia, y el comienzo de ruta no es demasiado exigente en cuanto a pendientes. Hasta Cerdigo la ruta es ciclable. Este lugar parece abandonado. No hay ni un bar para desayunar, así que toca continuar.

El terreno empieza a cambiar y se vuelve imposible. Hay que echar pie a tierra, no con dificultad, incluso para caminar.


Tras pasar entre rebaños de cabras y ovejas, se alcanza la cornisa del acantilado que te deja unas vistas magníficas del Cantábrico. La senda conduce a la localidad de Islares. Aquí he encontrado un bar abierto en la carretera, la taberna Elisa, donde he podido tomar un pincho de tortilla y un colacao.

La ruta continúa por el borde de la carretera y te lleva enseguida hacia la ría de Oriñón, localidad que cuenta con su playa particular.


 

Pasado Tresagua encuentro un tramo de unos 100 m lleno de desbroce de zarza que he pasado a pie por temor a pinchar una rueda. Un poco más adelante están los operarios haciendo el bocadillo en una sombra. Les he pedido que por favor limpien un paso pues para una bici todo ese desbroce puede ser un problema. No creo que me hayan hecho caso.

A partir de aquí comienza una dura ascensión donde se encuentran las mayores pendientes de la ruta. Hay que subir más de 200 m en menos de 2 km.

En una parada me he dado cuenta de que he perdido también la cámara de repuesto que llevaba. No sé ni cómo, ni dónde. Lo que sí sé es que necesito comprar otra lo más rápido posible, pues si pincho una rueda tendré que poner un parche, y eso siempre que el pinchazo no sea un buen agujero, en cuyo caso tendría que empujar la bici hasta la civilización.

En fin, con paciencia y empujando la bici corono y comienza una buena bajada hacia Liendo. Afortunadamente el piso es de camino asfaltado, a veces roto, pero totalmente ciclable.

En la Iglesia de Santa María de Liendo me ha sellado la credencial la única persona que he visto en el pueblo. Es mediodía y sigo Camino.

Enseguida comienzas a ascender otro puertecillo de esos de ir caminando. Son casi 200 m de ascensión en algo más de 2 km. Los números dicen que no es tan duro como el anterior, pero a mi me lo parece aún más. La pista es roca viva, y en ocasiones no sabes por dónde meter la bici.


 

Una vez coronado las vistas son espectaculares, pero el descenso es aún peor. De pista se pasa a sendero entre bosque bajo y matorral. No recuerdo haber montado en la bici en ningún momento.


Pero como todo tiene un final, a eso de la 13:30 estoy entrando en Laredo, y tras una bajada curiosa estoy otra vez a nivel del mar. El gasto de energía ha sido importante, así que decido buscar un sitio para comer.

Dada mi imposibilidad de encontrar menús del día a precio normal, termino comiendo un plato combinado en cafetería París, un lugar que he encontrado al lado de la ruta. Creo que es caro, pero había que comer sentado.

Tras la comida tengo que decidir si espero a que abra una tienda de bicis que he encontrado o continuar la ruta. Decido seguir y a eso de las 15:30 estoy esperando en la playa a que venga un barco a recogerme. Si no fuera porque han llegado algunas personas más, hubiera creído que se trataba de una broma.

En concreto, ha llegado una pareja y dos ciclistas más, un padre y un hijo que están haciendo tramos del Camino por libre. El hijo lleva una bici de montaña, y el padre una eléctrica con un par de bolsas. Poco equipaje me parece.

Por fin llega el barquito, y efectivamente se acerca a la playa y saca una especie de pasarela-tablón para embarcar. Parece el desembarco de Normandía pero al revés. La verdad que subir la bici es complicado.


El trayecto dura nada y son 4 euros. A las 4 menos 10 ya estoy en Santoña. 614 km a Santiago y hasta las 5 no abren las tiendas de bicis. Compro pan en un chino y jugándomela sin cámara de repuesto sigo Camino.

Jornada con final en el albergue del abuelo Peuto. Pendiente la narración.


Estadísticas de la etapa (análisis IBP index)

Distancia recorrida:  63,04 km

Desnivel positivo:  868,25 m

Pendiente máxima:  18 % 

 

 

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domingo, 30 de agosto de 2026

Día 5: Pozueta - Castro Urdiales

He podido descansar bien. El desayuno en el albergue de Pozueta es normalito pero suficiente. Realizados los preparativos para la marcha me despido de los compañeros con los que he pasado la noche y emprendo la marcha.

Entre bosques y por pistas ciclables salvo pequeñas excepciones, hay que ascender unos 100 m con pequeñas bajadas intercaladas, hasta que hacemos cota en el monte Billikario y emprendemos franco descenso hacia Larrabetzu.

Un poco antes, en Goikolechea, nos encontramos la Iglesia de los Santos Emeterio y Celedonio, donde hubiera querido sellar la credencial, pero que está cerrada como viene siendo habitual desde que salí de Pasajes. Parece que atravieso pueblos desiertos donde sólo viven perros.


 

Pasado Larrabetzu el recorrido es fácil y enseguida llego a Lezama. Aquí he parado a comprar provisiones y continúo la marcha.

La ruta sigue siendo fácil y pronto llego a Zamudio. Ya "sólo" me quedan 680 km para llegar a Santiago


Seguro que este pueblo tiene su aquel, sin embargo, la parte que yo he visto me ha resultado sosa y anodina, así que lo he atravesado sin detenerme para afrontar el hueso del día: la subida al monte Avril.

La subida es dura y pronto se pasa de la pista asfaltada al camino, y de este, a la pista rota de piedra suelta. Hago la subida a pie, y en algunos tramos, parando cada pocos metros a tomar aire para poder continuar. En una de estas paradas ha pasado un tipo que subía con una moto de cross. Así cualquiera!!

Casi al final de la subida he hecho una parada más larga para para comerme un bocadillo de jamón y un plátano. Han pasado unos chavales que vienen bastante cansados, y es que la subida se las trae. Hemos charlado un rato y han seguido, mientras yo daba buena cuenta de mi bocata.

Un rato más tarde consigo coronar el monte Avril y empieza el descenso hacia Bilbao. La pista es buena, pero las pendientes son de vértigo. No puedes soltar los frenos ni un instante. No pensaba que haciendo este Camino iba a usar tanto los frenos y con tanta intensidad, y me preocupa no haber traído pastillas de repuesto.

A eso de las 12:30 estoy en Bilbao. Siguiendo las flechas amarillas he llegado a ninguna parte. No sé si indican la dirección de algún albergue o directamente son obra de graciosos. He tenido que desandar parte del trayecto recorrido en bajada para volver a enlazar con la ruta oficial. Gracias gronze.

La hora es buena, así que tras sellar la credencial en la Basílica de Nuestra Señora de Begoña continúo hacia el centro de Bilbao. Tras pasar al lado de la Catedral de Santiago llegas al parque del Arenal.

El Camino oficial hacia Portugalete discurre por el interior, si bien se puede optar por la variante a lo largo de la ría del Nervión, más corta, más llana, y además pasa por el mismo museo Guggehein. Yo he elegido por esta última.


A pesar de las muchas obras que te encuentras y que te obligan a dejar la seguridad del bidegorri (carril bici) se avanza con rapidez, y a la hora de comer estoy en Erandio. Allí he comido un menú en un restaurante sin dejar la ruta. El sitio se llama Jatexea y te ofrece un menú variado y abundante.

Bien comido continúo ruta hacia Portugalete que se encuentra a unos 5 km.


 

Atravesar la ría a través del puente colgante es rápido y barato. La salida de Portugalete se hace sin dificultad, si bien comienza una subida progresiva de unos 8 km hasta que pasas por encima de la A8 y empiezas a descender hacia la playa del Arenal.

Un poco más adelante se encuentra Pobeña. Si quieres disfrutar de la vía verde de Itsaslur y de las magníficas  vistas del Cantábrico, la ruta te obliga a subir un tramo de escaleras con 120 escalones, si bien, la canaleta lateral del tramo te permite empujar la bici por la misma con mayor comodidad.


Merece la pena el esfuerzo, pues por la vía verde se pedalea con comodidad. En este punto abandonamos el País Vasco y entramos en Cantabria. El primer pueblo es Ontón.

Dudando si tomar el Camino oficial o continuar por carretera, decido hacerlo por esta última, pues el Camino esta en muy mal estado y nadie va por allí. Esto me lo confirma un paisano al que he preguntado, y una señora que está sentada en la puerta de su casa. Contándole hacia donde voy me ha pedido que rece por ella en Santiago.


Pasado Mioño, donde se encuentra la locomotora Anita, llegamos por fin a Castro Urdiales. La ruta te lleva, como es normal, hacia el centro histórico. Junto al Castillo de Santa Ana está el Puente Medieval, y desde éste hay unos chavales que se están tirando al mar.


Me dirijo al albergue y resulta que lo han cerrado esa misma mañana. Según me comenta una señora que hay allí dándole de comer a los gatos, han tenido que fumigarlo debido a la invasión de chinches que había. Me cuenta que los peregrinos continuan hacia el camping que hay a un par de km.

Alcanzando el área de autocaravanas sobre las 7:30, al menos puedo ducharme y cargar el móvil y el reloj. Esta noche me toca dormir en tienda otra vez. 

 

Estadísticas de la etapa (análisis IBP index)

Distancia recorrida:  66,46 km

Desnivel positivo:  1168,9 m

Pendiente máxima:  17 % 

 

Día 4: Markina Xemein - Pozueta

No he descansado mal. Tras tomar el desayuno en el albergue he seguido las rutinas de la mañana: guardarlo todo, cargar la bici y emprender el Camino.

Nada más salir encuentro a dos de las chicas que han pasado la noche en el albergue esperando al autobús. Mis sospechas son ciertas, hay mucho turista low-cost aprovechándose de los albergues, y en alguna ocasión, como me paso anteayer en Zartautz, ocupando un sitio que no les corresponde para adversidad de los que sí somos peregrinos.

El día se presenta soleado y el comienzo es bastante agradable. Pistas y caminos ciclables con pendientes moderadas hasta alcanzar Bolívar. A partir de aquí se empieza a ascender el monte Oiz y la cosa se pone más interesante, comenzando a sucederse las calzadas de piedra inciclables con las pendientes más severas de toda la ruta. Toca otra vez empujar la bici.


 A mitad de la ascensión se llega al Monasterio de Zenarruza del siglo XV. Parada obligada para descansar un rato y continuar.


Una vez coronado el monte Oiz toca descender hasta Munitibar. Existe un tramo de escaleras de madera, relativamente estrecho y muy prolongado. Es evidente que hay que bajar andando. Con la bici cruzarte con otra persona se hace complicado, y en el final de cada tramo no hay último peldaño, presentándose desniveles de más de 50 cm al piso. Hasta para una persona es difícil acometerlos.


Cada cual tiene su opinión, y en la mía, las escaleras son un auténtico churro. Una obra que debió costar un dineral y, que con toda seguridad, podría haberse ejecutado con otros materiales abaratando costes y dotándola de mayor funcionalidad. Cómo se puede justificar que no exista el último peldaño de cada tramo? No había presupuesto para el mismo? En mi opinión, repito, una auténtica chapuza.

He comprado en el pueblo provisiones y nada más salir he parado a reponer fuerzas. Continuando la ruta, en una nueva ascensión, más moderada, pasas al lado de la Ermita de Santiago, y algunos km más adelante, cerca de Marmiz, te encuentras con la Iglesia de Santo Tomás.


A partir de este último pueblo comienza el descenso, a ratos escabroso, hacia la localidad de Gernica. Mi intención es comer aquí, pero siendo domingo, no encuentro en el centro más que bares de tapeo o restaurantes a la carta.

Mi intención es llegar a Lezama, pero, resignado una vez más, hago alguna foto y continúo pensando en hacer otro bocadillo, cuando a la salida encuentro en un barrio un bar en el que me puedo comer una hamburguesa.

Hace un viento un tanto desagradable y el cielo se está tornando plomizo. Pregunto a los lugareños más mayores si lloverá, respondiéndome que si se echa el aire lo hará.

Con esa incertidumbre emprendo Camino nuevamente para, nada más salir de Gernica, comenzar una ascensión a través de una empinada senda de roca suelta inciclable. En la subida he podido conocer a una pareja de alemanes de más de 60 años que van hacia el hotel que tienen reservado. A pesar de ir empujando la bici los he dejado atrás porque a ella le está costando bastante el ascenso.

El viento se ha echado, y cuando la senda se vuelve ciclable comienza a caer una lluvia fina que me obliga a refugiarme bajo unos árboles. A pesar de que mi intención es llegar a Lezama, consulto la previsión del tiempo y los albergues disponibles, y viendo que el de Pozueta está próximo, decido que tal vez lo mejor sea hacer noche allí.

En cuanto la lluvia ha disminuido su intensidad reanudo la marcha con mucho cuidado, pues la senda se ha tornado muy resbaladiza alcanzando el albergue en pocos minutos. El albergue está muy bien. Acogedor, muy limpio, y con un trato exquisito. Algunos peregrinos que conocí en Markina-Xemein han llegado 1 hora después que yo.

Cuando he vaciado las alforjas me he dado cuenta que he perdido la linterna frontal. Más que perdida olvidada en Markina-Xemein colgada de un radiador. 

Siento haber tenido que acortar la ruta pues mi rendimiento hoy ha sido el mismo que caminando , pero por otra parte, dispongo de algo más de tiempo para hacer las tareas cotidianas y descansar. Mañana Dios proveerá.

Estadísticas de la etapa (análisis IBP index)

Distancia recorrida:  31,22 km

Desnivel positivo:  1151,3 m

Pendiente máxima:  26 % 

 

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sábado, 29 de agosto de 2026

Día 3: Zarautz - Markina Xemein

He dormido mejor de lo que pensaba. Estas dos primeras etapas han sido muy duras, y no escuchar ronquidos ha favorecido el descanso.

A las 8 estoy listo para iniciar la marcha, y poco antes de las 9 estoy entrando en Zumaia, donde he encontrado un bar muy majo para desayunar y meter algo de carga en el móvil y la batería auxiliar.


Parece que la tónica del País Vasco es ascender montes para luego bajarlos a nivel del mar donde se encuentran las localidades. Zumaia no es una excepción, y las pendientes comienzan en la última casa del pueblo. Desde el nivel del mar hay que alcanzar casi 300 m de cota, eso sí, con unas vistas impresionantes.

El sube, falso llano, bajadita es continuo hasta que llega la bajada de verdad, la que te conduce a Deba. De 291 m a 0 en poco más de 3 km. Desde que entré en el País Vasco la ruta no te deja un minuto de descanso.

Del esfuerzo de la subida se pasa al esfuerzo de la bajada. Mientras bajas tienes que ir en todo momento agarrando los frenos y cargando todo el peso sobre los brazos.

Sobre mediodía, ya en Deba, he parado a comprar provisiones y continuado la marcha. Comienza a la salida otro de los platos fuertes del día con la ascensión a la ermita del Calvario. El nombre le viene que ni pintado.

El tiempo avanza y previendo que no voy a encontrar un sitio para comer en condiciones, hago un alto para descansar y tirar de provisiones.

Hace bastante calor mientras continúo y empiezo la ascensión al monte Arno. Es la mayor dificultad del día. 300 m de ascensión en apenas 3 km.


 

Empujando la bici pasito a pasito, descansando cada pocos metros, la subida se va tornando cada vez más complicada. Del asfalto pasamos al camino, sin sombras y con un calor poco frecuente en estas latitudes.

He consumido casi toda el agua que llevaba, pero finalmente tras algo más de una hora he superado la prueba. Aún me quedan 10 o 12 km para llegar a Markina-Xemein, aunque ya son en descenso.

Descenso en Euskadi quiere decir que vas perdiendo cota con sube-bajas continuos hasta que llegas a coger la bajada buena.

Esta es un camino, largo, muy empinado y con muy mal firme. Tal es así que he tenido que echar pie a tierra en varias ocasiones. Bien haciendo tramos con un pie en el suelo, bien haciendo tramos directamente caminando.

Es tan brusco el descenso que en su parte final hay un pasamanos en el propio camino.

 

Superado el último obstáculo del día se entra en terreno llano, directo hacia el albergue. Como anécdota, en este tramo llano, al volver la mirada un momento hacia atrás para comprobar si los bultos van en su sitio, no sé como, me he caído, afortunadamente sin consecuencias. El neumático delantero está sucio en parte, como de haber pisado algún fruto.

Alcanzo Markina-Xemein alrededor de las 18:30. El albergue del Convento del Carmen está bien, normalito con desayuno. Un tanto masificado. No sé de dónde sale tanta gente si yo por el camino apenas veo a nadie. Estoy seguro que más de la mitad son turistas low-cost.

En fin, que tengo el tiempo justo de inscribirme en el albergue, ducharme, lavar la ropa y cenar otro bocadillo antes de acostarme. 

Estadísticas de la etapa (análisis IBP index)

Distancia recorrida:  43,68 km

Desnivel positivo:  1605,16 m

Pendiente máxima:  20 % 


viernes, 28 de agosto de 2026

Día 2: Pasajes de San Pedro - Zarautz

No he dormido mal, pero tengo las piernas llenas de picaduras de bichos. Mosquitos no parece que haya, así que deben haber sido chinches. En fin, es el problema de compartir cama con tanta gente.

El día amanece radiante. Tras empaquetar me despido del hospitalero, Delfín, y bajo al pueblo a desayunar en el único bar que está abierto.

Son las 8 y poco y con las pilas cargadas me dirijo al pequeño embarcadero a esperar el barquito que continuamente está cruzando la ría. El trayecto dura medio minuto y cuesta 1,90.

 

En el otro lado el pueblo se llama Pasajes de San Pedro (Pasai San Pedro). Ahí comienzo la ruta siguiendo el track de gronze.com, pero alcanzado el final de la ría se continúa por un tramo con muchísimas escaleras. Me he dado la vuelta y buscado alternativa por asfalto para comenzar ascendiendo, como no, al Faro de la Plata.

Del asfalto enseguida se pasa a una senda inciclable que te deja, desde el bosque, unas vistas extraordinarias del Mar Cantábrico. La senda se alterna con una pequeña vía asfaltada, ambas con pendientes, a veces, muy importantes. Se trata de la subida al Monte Ulía.

A pocos km de iniciar la subida te encuentras con un acogedor albergue donde he parado a tomar un café.

 

Iniciando ya el descenso hacia San Sebastián (Donostia) he pasado al lado de unos chavales que en hamacas, habían pasado la noche en el bosque. He hablado un ratillo con ellos y continuado el descenso.

He tenido que entrar a la capital de Guipúzcoa por un tramo prolongado de escaleras que, una vez más, te obligan a echar el pie a tierra.


Es media mañana y atravesar San Sebastián me lleva poco tiempo. Algunas fotos y vídeos, parada para comprar algo de comida, y sigo ruta, ascendiendo, esta vez el Monte Igueldo.

La ascensión es aún más dura que las anteriores. Sendas de paso estrechas, con pendientes imposibles y con una cantidad de rocas que hacen difícil hasta caminar. Imaginaos el esfuerzo para subir la bici. Este Camino es muy duro, y aunque los burros transiten, muchas personas no serían capaces de hacerlo ni siquiera caminando.


Afortunadamente todo lo que sube tiene que bajar, y pasadas las calamidades de la subida comienza el descenso encontrándonos de camino la ermita de San Martín.


Al final del descenso está la localidad de Orio. No encontrando sitio adecuado para comer, paso de largo, y a la salida me he comido un bocadillo de las provisiones que había comprado en San Sebastián.

Continuando la ruta tras el almuerzo me dirijo hacia Zarautz tomando la variante de la costa, que según gronze tiene unas fabulosas vistas. Cierto es, pero no es menos cierto que con la bici es un nuevo infierno. Sendas inciclables que culminan en una bajada de vértigo, llena de escaleras y que me obliga a bajar caminando.


He vuelto a emplear más tiempo del debido en este trayecto, por lo que siendo ya casi las 6 de la tarde, decido hacer noche en Zarautz. Mi gozo en un pozo. No hay albergues y todo el alojamiento al que telefoneo está completo, y tan sólo encuentro una habitación por 210 euros!!!

No voy a gastarme ese dinero, así que, tras utilizar las duchas de la playa, sigo mi Camino.

La ruta pasa por la puerta del restaurante de Carlos Arguiñano. Hay gente haciendo fotos, pero yo ya no estoy para fotos, sino para salir de Zarautz y buscar un lugar donde poder pasar la noche en la tienda de campaña, que con tan buen criterio decidí llevar en este Camino.

La salida de Zarautz se torna complicada muy pronto. El Camino es una calzada inciclable con pendiente muy fuerte, que me obliga a subir caminando.


Algo más de 1 km tiene la calzada hasta que alcanzas camino ciclable donde se alternan pendientes y tramos más suaves, siempre subiendo. El Camino discurre entre terrenos vallados, y no encuentro un lugar donde poder parar.

Afortunadamente 5 o 6 km más tarde he encontrado una parcela accesible que me ha parecido el lugar adecuado. He terminado de consumir las provisiones que había comprado en San Sebastián, y finalmente, tras acondicionar un poco el suelo, he montado la tienda donde me dispongo a pasar la noche.


Estadísticas de la etapa (análisis IBP index)

Distancia recorrida:  34,85 km

Desnivel positivo:  1285,43 m

Pendiente máxima:  24 % 

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jueves, 27 de agosto de 2026

Día 1: Bayonne - Pasajes de San Juan

 

Muy felices me las prometía al inicio del Camino. Mi intención siempre fue escribir al final del día cuando las sensaciones son recientes, pero en esta ocasión me ha resultado del todo imposible.

Las complicaciones se han presentado apenas iniciar la andadura, y es que esto no se parece en nada al Camino Francés: hay muy poca señalización visible, al menos para ir en bici. Encuentras muy pocas señales y además muy pequeñas o prácticamente invisibles.

Tal vez caminando resulte más sencillo encontrar marcas, pero en bicicleta, ya os digo que es una auténtica odisea. La consecuencia: me he salido de ruta unas 30 veces, sí, he escrito bien, unas 30 veces. Esas salidas no aparecen en el enlace al track de más abajo porque ha sido convenientemente editado

Afortunadamente, llevo el track de gronze.com y he podido corregir las salidas de ruta cuando me he dado cuenta, no sin perder una cantidad considerable de tiempo.

El inicio es un mix de trazado urbano y peligroso con bastante tráfico, alternado con tramos de carriles bici o peatonales. 

La ruta me lleva a bajar a playas en las que la única salida son tramos de escalera que me obligan a dar la vuelta con demasiada frecuencia.

Tanto la hora como el Camino avanzan sin encontrar un lugar para almorzar, con lo que a eso de las 12:30 estoy en San Juan de Luz, y tras haberme salido de ruta una vez más, decido tomar un bocadillo en la misma puerta de la Iglesia de Saint Jean Baptiste y continuar ruta.

Debido a las salidas de ruta y continua consulta del track, las dos etapas de Francia me están cansando, no físicamente, sino mentalmente, y deseo llegar a Irún.

Abandonando San Juan de Luz me encuentro con el Château de Urtubie, junto al cual se ha instalado un circo y tienen algunos animales al borde de la ruta.

En este punto comienza a caer una ligera lluvia que se torna en medianamente intensa y me obliga a buscar refugio en Urrugne.

No ha durado mucho, así que continuando ruta a eso de las 15:00 he llegado a Irún. Allí he hecho parada técnica para comer de tapas e hidratarme, ya que hace bastante calor.

En este punto y tras consultar la ruta, decido continuar hasta Pasajes de San Juan. Son sólo 16 km, las piernas van bien y la hora es buena.

Los 16 km me han costado más de 3 horas, y es que la subida al Santuario de Guadalupe y el monte Jaizkibel son de categoría especial. Tanto por la pendiente como por el estado de la pista, de rocas y/o piedra suelta, la mitad de ellas hay que hacerlas empujando la bici.

Las bajadas no son mucho mejores y obligan a echar pie a tierra, por seguridad, en más de una ocasión. Debido al mal estado de las pistas, en este trayecto he perdido la concha de peregrino que llevaba cogida en la trasera de la bici.

Finalmente he conseguido llegar al albergue de Pasajes de San Juan (Pasai Donibane) a eso de las 20:30, con el tiempo justo de comer un plato combinado en un bar, lavar la ropa y ducharme, pues antes de las 22:00 el hospitalero ya ha apagado las luces.

Estadísticas de la etapa (análisis IBP index)

Distancia recorrida: 59,78 km

Desnivel positivo: 1278,71 m

Pendiente máxima: 28 % 

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miércoles, 26 de agosto de 2026

Día 0: Madrid-Bayonne

 A las 5:30 ha sonado el despertador. Colacao rápido y salgo para el metro.

Con las ruedas, la caja de la bici no da problemas, y ya en el metro rueda sola.

El trayecto hasta la T4 10 minutos, así que he llegado a las 6:25. Hay tiempo para tomar un café.


Para ir a la terminal de buses hay que andar un rato, pero he llegado con tiempo de sobra.

El bus puntual, aunque ha costado un poco meter la caja de la bici. Increíble como un bus tan grande va tan limitado de espacio.

Las paradas se han ido sucediendo: Burgos, Briviesca, Vitoria, Tolosa, San Sebastián, y finalmente Irún, donde ha llegado el bus a las 14:40.

Gracias al bocadillo que me he comido en el bus he podido empezar a montar la bici nada más llegar a Irún.

Lista y en orden en 20 minutos, he dejado la caja en una escombrera que había allí mismo, y he iniciado la marcha hacia la estación de Hendaya.

En un momento ya estoy en las taquillas sacando billete para Bayonne. Hace bochorno. Me sorprende este calor tan al norte.

9,80 más 3 euros por la bici cuesta el billete a Bayonne, y además, como el tren para en el último de los andenes, hay que cargar la bici para bajar y subir las escaleras, porque no hay ascensor.... Bueno, no todo va a ser perfecto.

A las 16:25 ha llegado el tren a Bayonne. Bici abajo y camino de la catedral. Está muy cerca y no hace falta preguntar. Las torres de la misma se ven por encima de los tejados y te orientas a la perfección.

En la catedral he podido ya obtener la credencial, así que mañana puedo iniciar el Camino nada más desayunar.

A continuación me he dirigido al albergue Sant Jackes, a tan sólo 200 metros de la catedral, dónde, a pesar de su reducido aforo, he podido conseguir plaza.

El albergue es pequeño como digo pero está muy bien. Muy limpio y cuenta con todos los servicios.

He podido ducharme y organizar los preparativos de mi litera, para a continuación salir por el centro a tomar algunas fotos (y alguna cerveza también).

El albergue se cierra a las 22:00, con lo que 10 minutos antes, aquí estoy tirado en la cama escribiendo estas reseñas.

Mañana comienza mi Camino del Norte.

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miércoles, 19 de agosto de 2026

No he estado quieto precisamente. Durante estos días he dejado la bici fina para afrontar el Camino, he realizado los últimos ajustes y he ido preparando el equipaje que considero necesario.

El transporte de la bici lo haré en una caja debidamente embalada y facturada. Al igual que en el Francés, he dotado a la caja de ruedas para poder trasladarla mejor.

También he sacado el billete hasta Irún en ALSA. Aunque la idea originaria era hacerlo en tren, resulta que por obras el final del trayecto es en Tolosa, y a partir de ahí hay que continuar en bus y no se permiten bicis.

Saldré el 26 de agosto a las 7:15 desde la T4. Iré al aeropuerto en metro y ya luego en bus hasta Irún. Allí montaré la bici y tomaré un cercanías hasta Bayonne, donde espero poder hacer noche en el Refuge Saint Jacques para comenzar el Camino al día siguiente.

viernes, 3 de julio de 2026

Abriendo boca

Como os explico en la página principal del blog, y mientras continúo planificando mi Camino del Norte, os dejo en el enlace una galería de fotos que se inician en Bayonne y llegan hasta Santiago, pasando por algunos de los lugares del recorrido.

Camino del Norte