He dormido mejor de lo que pensaba. Estas dos primeras etapas han sido muy duras, y no escuchar ronquidos ha favorecido el descanso.
A las 8 estoy listo para iniciar la marcha, y poco antes de las 9 estoy entrando en Zumaia, donde he encontrado un bar muy majo para desayunar y meter algo de carga en el móvil y la batería auxiliar.
Parece que la tónica del País Vasco es ascender montes para luego bajarlos a nivel del mar donde se encuentran las localidades. Zumaia no es una excepción, y las pendientes comienzan en la última casa del pueblo. Desde el nivel del mar hay que alcanzar casi 300 m de cota, eso sí, con unas vistas impresionantes.
El sube, falso llano, bajadita es continuo hasta que llega la bajada de verdad, la que te conduce a Deba. De 291 m a 0 en poco más de 3 km. Desde que entré en el País Vasco la ruta no te deja un minuto de descanso.
Del esfuerzo de la subida se pasa al esfuerzo de la bajada. Mientras bajas tienes que ir en todo momento agarrando los frenos y cargando todo el peso sobre los brazos.
Sobre mediodía, ya en Deba, he parado a comprar provisiones y continuado la marcha. Comienza a la salida otro de los platos fuertes del día con la ascensión a la ermita del Calvario. El nombre le viene que ni pintado.
El tiempo avanza y previendo que no voy a encontrar un sitio para comer en condiciones, hago un alto para descansar y tirar de provisiones.
Hace bastante calor mientras continúo y empiezo la ascensión al monte Arno. Es la mayor dificultad del día. 300 m de ascensión en apenas 3 km.
Empujando la bici pasito a pasito, descansando cada pocos metros, la subida se va tornando cada vez más complicada. Del asfalto pasamos al camino, sin sombras y con un calor poco frecuente en estas latitudes.
He consumido casi toda el agua que llevaba, pero finalmente tras algo más de una hora he superado la prueba. Aún me quedan 10 o 12 km para llegar a Markina-Xemein, aunque ya son en descenso.
Descenso en Euskadi quiere decir que vas perdiendo cota con sube-bajas continuos hasta que llegas a coger la bajada buena.
Esta es un camino, largo, muy empinado y con muy mal firme. Tal es así que he tenido que echar pie a tierra en varias ocasiones. Bien haciendo tramos con un pie en el suelo, bien haciendo tramos directamente caminando.
Es tan brusco el descenso que en su parte final hay un pasamanos en el propio camino.
Superado el último obstáculo del día se entra en terreno llano, directo hacia el albergue. Como anécdota, en este tramo llano, al volver la mirada un momento hacia atrás para comprobar si los bultos van en su sitio, no sé como, me he caído, afortunadamente sin consecuencias. El neumático delantero está sucio en parte, como de haber pisado algún fruto.
Alcanzo Markina-Xemein alrededor de las 18:30. El albergue del Convento del Carmen está bien, normalito con desayuno. Un tanto masificado. No sé de dónde sale tanta gente si yo por el camino apenas veo a nadie. Estoy seguro que más de la mitad son turistas low-cost.
En fin, que tengo el tiempo justo de inscribirme en el albergue, ducharme, lavar la ropa y cenar otro bocadillo antes de acostarme.
Estadísticas de la etapa (análisis IBP index)
Distancia recorrida: 43,68 km
Desnivel positivo: 1605,16 m
Pendiente máxima: 20 %


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